lunes, 23 de junio de 2014

Editorial

Si hacemos presencia, y logramos recordar, no hace mucho tiempo atrás no ocurría tanta violencia, y los gobernantes siempre dicen lo mismo, "en lo que llevamos de nuestro gobierno, hemos reducido un tanto por ciento la delincuencia, el crimen", pero al ver esas estadísticas, en comparación con lo que vemos cada día, nos preguntamos como es posible que aparezcan esos estudios si no tiene concordancia con la realidad, por qué nos engañamos, por qué permitimos que todo esto siga, como es posible que permitamos más muertes, como es posible que día con día los ciudadanos dejamos que crezca todo este sufrimiento en la población, no es necesario reducir la violencia con violencia, es tiempo de pensar en soluciones reales, que no sean fuera de lo común, que demostremos que el cambio no es un gobernante, que el cambio no lo hace el mundo, simplemente el cambio lo hacemos nosotros, es posible que las palabras sean parte de las consecuencias.

La peor mentira de todo esto es que pretendemos dejar pasar todo, y por último lamentamos cada cosa mala que sucede, no es momento de quejarnos, no es momento de estar viviendo delirios, ni los embates de la sociedad, porque nosotros como seres humanos somos esos culpables, que empezamos con la misma corrupción, que comenzamos rompiendo las reglas, comenzamos mintiendo, comenzamos engañándonos a nosotros mismos, como es posible que no aceptemos nuestros errores, que como seres humanos critiquemos, juzguemos, calumniemos sin pensar, es cierto no soy nadie para venir a hablar de ideas vagas, ideas sin sentido, textos que nadie presta atención, porque somos de aquellos que compartimos la moda, y si la moda esta en ser populares, nos vale que sea a costa de destruir a otro y hundirlo para que nosotros alcancemos el éxito, como es posible que pretendamos ser alguien respetado cuando no nos valoramos, ni nos valoramos ni lo más mínimo, cuanta destrucción tiene que haber, cuantas condiciones tienen que existir para no prestarnos en el juego de la vida, y caer en la tentación de solo buscar a las personas cuando las necesitamos, y buscarlas un día sin especificar para decirle cuanto la aprecias.

Lo que sucede es que no sabemos apreciar el día con día que Dios nos permite vivir, No sabemos bendecir y alcanzar la humildad necesaria que hace falta para lograr la felicidad, porque piensas que la belleza, el dinero, la popularidad y tantas cosas que denigran al ser humano es lo más importante sin tomar en cuenta los sentimientos de las personas, haciéndolas de menos solo por qué quizá creemos que conocemos a esta persona sin darle la oportunidad de conocerla absolutamente bien, sacando conclusiones solo por simple vista, solo por su manera de actuar,  solo por su manera de vestir, solo por qué en ocasiones te parece que es mejor que tú.

Como dije no soy quien para criticar, no soy quien para venir a sacar conclusiones, Solo Dios puede decir que esta bien o que esta mal, solo pase para reflexionar en que actitudes son las que no he cambiado como ser humano y todavía me hacen por mejorar, sin ver a quien ayudar, sin ver a quien prestarle una sonrisa, sin tratar de hacer daño, sin destruir más este mundo que poco a poco esta destruyéndose así mismo, solo soy un anónimo que quiso regalar un texto más que hace falta en mi vida.

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